Ruta Arqueológica en Mingorria

 
 
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Mingorría :: Ruta Arqueológica
Los abundantes restos de asentamientos culturales de pueblos primitivos de la prehistoria y la historia antigua encontrados en la zona de la ribera del Adaja sirven para reencontrarnos con el origen de nuestra civilización.

Una importante muestra de los hallazgos descubiertos se encuentran en el Museo de Ávila

Mingorría
(Valle Amblés y Sierra de Ávila)

Qué ver
La buena construcción de la calzadilla, el castro de las Cogotas recientemente limpiado y restaurado, los hábitats de antiguas civilizaciones, verracos y piezas pétreas, cerámicas y metálicas.

Aliciente de la ruta
Redescubrir el castro de las Cogotas, el más significativo de la cultura vettona, y el espacio natural donde estuvieron asentados los primeros habitantes de esta tierra. También pueden admirarse las figuras zoomorfas o verracos de piedra.

El río Adaja y su entorno natural constituye el elemento geográfico identificador de los distintos asentamientos habidos en estas tierras a lo largo de la historia del hombre. Tanto es así que los depósitos del río y los sedimentos acumulados pueden haber permitido la conservación de suelos de ocupación humana del Paleolítico, como ocurre en Zorita, en los alrededores de Arévalo y entre Blascosancho y Hernansancho. Esta circunstancia también se produce en el río Voltoya y en el Arevalillo y alguno de sus afluentes entre Papatrigo y El Oso.

El valle que configura el río Adaja a su paso por Zorita de los Molinos debió ser entonces lugar adecuado para los primeros pobladores del paleolítico inferior (200.000 años a. de C.), como prueban los hallazgos de un bifaz o hacha de mano tallada, así como un canto tallado unifacialmente. Estos hallazgos proceden del lugar conocido como «Majuelo de las Bragas», según los datos aportados por Javier González Tablas.

En el Neolítico, hace unos diez mil años, la ribera del Adaja seguía siendo un lugar apropiado para la subsistencia de los primitivos pobladores dedicados a la caza, la pesca y la recolección de frutos, además de servir como ruta de comunicación. Las cercanías del río igualmente sirvieron para que en ellas se asentaran los primeros agricultores y ganaderos al final del Neolítico, allá por el año 3.000 a. de C., tal y como nos informa el arqueólogo J. Francisco Fabián.

EDAD DE LOS METALES

Con el descubrimiento de los metales y la metalurgia empieza la Edad de los Metales, siendo el cobre el primero en emplearse, al que seguirán la aleación de bronce y el hierro. De la Edad del Cobre (años 2.400 a 1.800 a. de C.) se halla datado en el Museo de Ávila un poblado en Mingorría, y de esta época del calcolítico se exhibe en dicho museo un cuenco hemisférico y un útil de piedra tallada de considerable tamaño y forma lanceolada y dentada, procedentes de la citada localidad.

En Mingorría y San Esteban de los Patos, aparecen parajes denominados con el nombre de «La Mina» como testimonio toponímico de las características geológicas de la zona, y las minas descubiertas bien pudieron servir para abastecer de mineral a los grupos prehistóricos locales.

La plenitud de la Edad del Cobre se caracterizó por la fabricación de un tipo de cerámica con forma de campana y decoración abigarrada y perfil, conocida como vaso campaniforme (años 2000 a 1.500 a. de C.). De la cultura del «vaso campaniforme» han sido encontrados importantes hallazgos en la ribera del río Adaja, como ha ocurrido en las fosas descubiertas en el paraje de «Valhondo» de Pajares del Adaja. También junto al Adaja, en «Las Cogotas» y «El Castillo» de Cardeñosa, se han constatado hallazgos campaniformes de carácter metálico, tales como leznas de cobre, un brazal de arquero y una punta pamela que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional.

Como hemos visto, la ribera del río Adaja se ha caracterizado a lo largo de la historia por su idoneidad para los asentamientos humanos, los cuales también se producen en la Edad del Bronce (años 1800 a 700 a. de C.). Ejemplos de esta época los encontramos en «El Castillo» y «Las Cogotas» de Cardeñosa, y la «Gravera del Puente Viejo» de Zorita de los Molinos.

VALLE DE ZORITA DE LOS MOLINOS

En el valle de Zorita de los Molinos, la Edad del Bronce Medio dejó también su impronta en un pequeño poblado datado hacia el 1750 a. de C. según González Tablas, donde se han encontrado abundantes restos de cerámica al sitio del «Pinar del Barranco de la Cruz», en el paraje de «Las Bragas».

Sobre el puente de Zorita, por donde pasa la carretera de Mingorría a Las Berlanas, se divisa una planta de extracción de gravas y áridos situada en la margen derecha del río, frente a los restos de otro puente que se llevó el agua, de ahí la denominación Gravera de Puente Viejo. En esta zona fue descubierto un importante yacimiento de la Edad del Bronce datado entre los años 1500 a 1250 a. de C., el cual fue excavado en 1984 por González Tablas y Hortensia Larrén.

El conjunto de materiales obtenidos en la excavación está compuesto por fragmentos de cerámica (cazuelas y cuencos con decoración impresa y lisa), ejemplares de sílex trabajado (puntas de flecha atípicas), restos faunísticos y fragmentos de barro cocido, los cuales se conservan en el Museo de Ávila.

LAS COGOTAS

Sin apartarnos del río Adaja nos situamos, aguas arriba, en el Castro de Las Cogotas, excavado por Cabré, al que se debe la denominación de una cultura que se extendió por toda la Península, incluso por el sur de Francia. El grupo cultural Cogotas I tuvo su plenitud en el final de la Edad del Bronce (años 1200 a 700 a. de C.), caracterizado por dos de las técnicas con que se decoran sus cerámicas: excisión (vaciado con espátula) y boquique o punto y raya (a base de líneas en las que se rehunden puntos con un punzón de hueso). De esta época se conserva una interesante hacha plana de bronce encontrada en el Castro de Las Cogotas que puede contemplarse en el Museo Arqueológico Nacional.

El Castro de las Cogotas está situado junto al río Adaja, a unos seis kilómetros al suroeste de Cardeñosa, en la carretera AV-804 de Ávila a Arévalo, por donde se accede a través de un camino. Con la construcción de la presa denominada también de «Las Cogotas», el acceso al castro puede hacerse fácilmente desde el desvío que sale del punto kilométrico 146,5 de la carretera N-403 Toledo- Valladolid, cerca de Mingorría. El castro es conocido desde 1876, con excavaciones sistemáticas realizadas por don Juan Cabré Aguiló en las campañas de 1927, 1929 y 1930, en esta última fue descubierta la necrópolis.

El castro y necrópolis de Las Cogotas es el yacimiento más significativo de Ávila, el cual ha tenido gran trascendencia para el conocimiento de un amplio período de la prehistoria peninsular, dando nombre a dos períodos fundamentales: el Bronce Medio-Final, conocido como «Cogotas I», y la plena Edad del Hierro, o Hierro II, conocido como «Cogotas II».

La Edad del Hierro (siglos VII a I a. de C.) en Ávila alcanza su máximo exponente en el Castro de Las Cogotas de Cardeñosa, cuyo asentamiento vuelve a ser ocupado de nuevo. De esta última época son las esculturas zoomorfas y verracos de piedra encontrados en Las Cogotas, así como los que se hallan en Mingorría y en Santo Domingo de las Posadas; también en El Oso, pueblo cercano a Las Berlanas y Gotarrendura.

Las Cogotas es un castro estratégicamente situado, defendido por un doble cinturón amurallado y una zona de piedras hincadas, delimitando dos recintos, uno destinado a poblado, el más alto, y a encerradero de ganados el inferior. Los pobladores se dedicaban a la ganadería y la agricultura, y no destacaban por ser una sociedad guerrera, aunque poseían armas para protegerse.

A través de los ajuares la necrópolis se ha fechado en su conjunto a lo largo de los siglos IV y III a. de C., y pudo ser destruido por los romanos o por los cartagineses. Los objetos hallados en Las Cogotas son muy numerosos. Así, los hay metálicos de bronce (fíbulas y una espada) y de hierro (puñales, herramientas para trabajar la madera, el cuero y la piedra). También abundan cerámicas lisas, impresas y decoradas, tanto del Bronce como del Hierro. En el Museo de Ávila puede contemplarse una selección bastante significativa de dichos objetos.

LOS VERRACOS

Los verracos son esculturas talladas en piedra de granito que reproducen toros o cerdos, los cuales adoptan una postura frontal y de pie. La dispersión geográfica de los verracos coincide, en líneas generales, con el territorio ocupado por los «Vettones». Las esculturas halladas en los castros que no fueron romanizados se pueden fechar desde el siglo IV a. de C. hasta el abandono gradual de estos poblados a raíz de la conquista romana, ya en el siglo I a. de C.

Una muestras representativa de la cultura de los verracos lo constituyen las esculturas procedentes del castro de «Las Cogotas» y las existentes en Mingorría y Santo Domingo de las Posadas.

Los verracos de Cardeñosa proceden de «Las Cogotas», cuatro de las cinco esculturas que se conocen se hallaron junto al camino que conduce al segundo recinto amurallado, una parte del cual pudo destinarse a cumplir las funciones de encerradero de ganado. Lo anterior ha llevado a defender para estas esculturas un significado mágico o religioso, relacionado con la protección y fertilidad de la ganadería, la principal fuente de riqueza de estas poblaciones, según apuntó Cabré.

Destaca entre las esculturas de Las Cogotas una parecida a un jabalí, y que actualmente se encuentra en la capital abulense, en la plaza de Calvo Sotelo. A la ciudad fue trasladado por orden del rey Alfonso XII en contra de los vecinos de la localidad.

El verraco de Mingorría se encuentra situado en el altozano donde se halla la ermita de la Virgen, un lugar preeminente desde el que se divisan en toda su amplitud las estribaciones de la Sierra de Ojos Albos por el noreste, y la Sierra de Ávila y el cerro de Las Cogotas por el suroeste. A un lado pasa el camino que conduce a los molinos que hay en el río Adaja. Esta escultura zoomorfa es conocida como «el Marrano de la Virgen», y bien pudo cumplir funciones de protección del ganado o de acotamiento del territorio donde éste podía pastar. Actualmente se ha descubierto otro verraco en una de las piedras que componen las paredes de la ermita de la Virgen. Concretamente la piedra hace esquina, al lado izquierdo de la entrada a la virgen, aproximadamente a una altura de dos metros.

El verraco de Santo Domingo de las Posadas es de proporciones más reducidas y está en peor estado de conservación, se encuentra situado junto al edificio de la casa consistorial. A este tipo de verracos de menor tamaño, como los hallados en Martiherrero, algunos investigadores les atribuyen características funerarias.

LOS ROMANOS

La conquista romana de la Península Ibérica se inició en el año 218 a. de C. cuando pasó a ser escenario de la II Guerra Púnica entre Roma y Cartago. La civilización romana se mantuvo en la Península hasta llegado el siglo V de nuestra era.

Hay restos que prueban que Monsalupe y Cardeñosa bien pudieron ser ocupados por los romanos, y de esta época se conserva en el Museo de Ávila una moneda, un «As de Lucio Vero», procedente de Mingorría.

Dirigiéndonos desde Ávila hacia el norte por el antiguo camino que comunicaba la capital con Arévalo, todavía se aprecia el trazado de la conocida Calzadilla de Cardeñosa, con antecedentes romanos. El tramo visitable más interesante se encuentra a la altura del kilómetro tres de la carretera AV-804, cerca del puente de la Media Legua, por el que pasa la línea ferroviaria Ávila-Salamanca. Esta calzada está perfectamente señalizada como ejemplo de camino antiguo utilizado al menos desde época medieval para comunicar la ciudad de Ávila con la Moraña.

LOS VISIGODOS

El pueblo visigodo, de origen germánico, hizo notar su presencia efectiva en Hispania a finales del siglo V, como culminación de una serie de invasiones y establecimientos de diversos pueblos bárbaros en la Península. Los visigodos, un pueblo eminentemente agrícola, dejaron restos de su cultura en parajes de Cardeñosa y Mingorría que se asoman al río Adaja.

El Castillo de Cardeñosa es el nombre que recibe el cerro elevado situado a unos dos kilómetros de Cardeñosa, hacia el Este, y es el mismo paraje donde ya se han reseñado otros asentamientos de pueblos prehistóricos. Aquí fue hallado en 1876 por A. Garcinuño un conjunto de piezas, atribuible a las épocas romana y visigoda, consistentes en pizarras con signos de escritura que testimonian la transición del mundo antiguo al medieval.

En el Museo de Ávila puede admirarse una interesante colección procedente del municipio de Diego Álvaro, localizándose también en la guía de dicho museo un asentamiento en Mingorría. En Madrid, el Instituto Valencia de Don Juan conserva una patena de bronce de origen visigodo utilizada en la liturgia, procedente de Cardeñosa.
Rutómetro
El recorrido por los emplazamientos naturales de los antiguos pobladores coincide con el trazado que hace el río Adaja.

Buenos ejemplos de estas civilizaciones se pueden contemplar en la «calzadilla romana» que discurre paralela a la carretera AV-804, el Castro de las Cogotas, «El Castillo» de Cardeñosa, el valle de Zorita de los Molinos, los verracos que hay en Mingorría y Santo Domingo de las Posadas, y en los fondos del Museo de Ávila.

Cómo llegar
La carretera AV-804 de Ávila-Arévalo, a la altura del término de Cardeñosa, nos acerca a la «calzadilla» y por un desvío a la derecha nos lleva al Castro de las Cogotas que se alza sobre la presa y el río.

La carretera N-403 también sirve de acceso a la presa, después pasa por Mingorría, donde hay un verraco de piedra, y desde aquí nos desviamos para llegar al puente de Zorita.
Fotos de la Ruta
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