La iglesia de San Nicolás de Bari es el templo del antiguo colegio de los Jesuítas.
Actualmente se encuentra en un avanzado estado de abandono.
D. Hernán Tello de Guzmán y Quiñones y su esposa, Dª María Tello de Deza, financiaron la obra del Colegio de la Compañía de Jesús, bajo la advocación del Apóstol Santiago. Con su construcción rememoraban los años vividos por S. Ignacio de Loyola en Arévalo (una etapa de su juventud en la que vivió en el Palacio Real bajo la tutela de Juan Velázquez de Cuéllar).
Comenzó la obra de los Estudios en 1593, empezando las clases dos años más tarde. En 1602 se termina la obra de la iglesia, que estuvo decorada con bóvedas barrocas, crucero con cúpula y ricos retablos.
Se impartieron clases de Gramática y Latinidad hasta marzo de 1767, cuando se materializó la expulsión de la Compañía. Sus bienes fueron inventariados, algunos subastados y otros pasaron a bienes nacionales, convirtiéndose su iglesia en la Parroquia de San Nicolás en 1771, al desaparecer la antigua de S. Nicolás de Bari por abandono de su feligresía.
En sus edificios continuaron escuelas municipales hasta mediado el siglo XX.
Destaca en el exterior la fachada de su iglesia, con arco de tradición clásica, de almohadillado florentino, columnas pareadas con capiteles jónicos y hornacina. En la parte superior un frontón con el escudo de Carlos III, que sustituyó al de la Compañía.